jueves, 9 de abril de 2015

El Ministerio del Tiempo

761Crucé la puerta 113 del Ministerio del Tiempo con el corazón encogido. La misión para la que me habían reclutado no me gustaba nada. «Aunque nos duela, es imprescindible que la historia se mantenga intacta», me habían dicho con tono severo mientras yo trataba de negarme a colaborar. Intenté rechistar, pero aquel hombre volvió a interrumpirme. «Imagínese la de maravillas que dejarían de ser creadas», me dijo y a continuación empezó a enumerar títulos de pinturas y obras literarias que yo conocía de memoria. Resignada, agaché la cabeza y me dejé conducir hasta una sala donde me pusieron ropa de finales de los años veinte.

Llegamos a Barcelona. Enero de 1929. A mi lado caminaba Alonso de Entrerríos. La versión oficial era que estaba allí para protegerme. Pero en realidad lo habían enviado para vigilarme: no se fiaban de mí.

Fernando de los Ríos había propuesto a Federico García Lorca que lo acompañara a Nueva York, pero el poeta no quería marcharse sin dar una última oportunidad a su alma. Según los informadores del Ministerio, Lorca tenía intención de encontrarse con Salvador Dalí antes de que este viajara a París para reunirse con Buñuel. Si los viejos amigos se reconciliaban, era bastante probable que la historia cambiase: nunca existiría Poeta en Nueva York y el pintor jamás conocería a Gala, perdiendo así a su principal musa.

Salvador-Dali-Federico-Garcia-_54201326894_53389389549_600_396Tenía ante mí al dramaturgo más notable del país y mi misión era entorpecer su plan de reconciliación con el gran genio de la pintura surrealista. Era cruel pero, según el Ministerio, inevitable.

«Para un buen soldado el único sentimiento permitido es el de fidelidad a su patria», dijo Alonso cuando me volví con labios temblorosos. Sus ojos se clavaron en mí de una forma que dejaba claro que no tenía opción de echarme atrás. Me acerqué a Lorca presentándome como una gran admiradora del Romancero Gitano. Alonso hizo uso de su labia para convencerlo de que nos acompañara a beber algo.

Sé que debería sentirme agradecida por haber podido conversar con Federico García Lorca. Sin embargo, duele saber que la historia sigue intacta.

3 comentarios:

  1. Te incluyo en el "listado de puertas secretas" de mi página ;)
    http://kalelelvigilante.blogspot.com.es/2015/05/puertas-secretas-una-guia-de-fanfics-de.html

    Un abrazo ministérico

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