sábado, 14 de febrero de 2015

Confidente

Miró el reloj. Estaba comenzando a impacientarse. Hacía ya más de una hora desde que había recibido la llamada de la que llevaba siendo su mejor amiga desde que se conocieron varios años atrás. Le había dicho que necesitaba verlo, pero no le había explicado nada más. La intriga, unida al amor secreto que sentía por ella le hacían sentirse impaciente por que llegase el momento.

Estaba sentado en el suelo de un pequeño jardín en el que solían quedar con toda la pandilla y durante un instante se permitió soñar. Arrancó un diente de león, lo elevó hasta la altura de su boca y comenzó a soplar con los ojos cerrados mientras susurraba: «deseo que Elena venga a contarme que se ha enamorado…». Pero no pudo terminar la frase porque una voz que gritaba su nombre lo interrumpió. Arrojó rápidamente el tallo de la planta y volvió la cabeza para localizar a su amiga. Venía casi corriendo y cuando llegó a su altura se arrodilló junto a él y lo abrazó.

—¡Tenía tantas ganas de verte! ¡Estoy nerviosa y me da vergüenza decírtelo! —exclamó ella sin parar de sonreír.

Arrancó unas briznas de césped y comenzó a juguetear con ellas antes de continuar. Él estaba impaciente. ¿Qué sería lo que tenía que contarle? ¿Sería posible que por fin sus anhelos más ocultos se fueran a hacer realidad?images

Ella agachó la cabeza para ocultar el rubor de sus mejillas.

—Creo que estoy enamorada… —soltó en voz baja.

Los ojos de él se iluminaron y se agachó un poco para buscar su mirada. No podía creer que aquello estuviera sucediendo. Sintió cómo fuegos artificiales invisibles estallaban a su alrededor y el jardín le pareció el más bonito del mundo. Le tomó la mano y se la apretó con cariño.

—Quería contártelo a ti el primero… y que me dieras consejo —continuó ella, empujada por la calidez que le mostraba su confidente—. Por algo eres mi mejor amigo.

Aquella última frase resquebrajó de golpe el paraíso que se había formado alrededor de él. Soltó la mano de la chica como si quemase pero se tragó la tristeza que de pronto le había embargado y escuchó como un fiel amigo mientras ella le contaba quién era el afortunado ladrón que le había robado lo que más quería.

2 comentarios:

Seguidores

Seguir vía email

Páginas vistas en total