martes, 19 de junio de 2012

Delicious [Parte 1/2]


Delicious

Era lunes y el reloj aún no marcaba las ocho de la mañana. Cualquier otro día, a esas horas, todavía estaría en la cama remoloneando, intentando aferrarse a las fantasías nocturnas mientras le robaba minutos al despertador. Sin embargo, aquel lunes era diferente; tenía ganas de ir al instituto donde cursaba un módulo. Bueno… ¿para qué engañarnos? En realidad, tenía ganas de ir al kiosco de prensa que había junto a la puerta del centro educativo.
Aquella semana, en la revista Delicious aparecía un reportaje fotográfico de su musa; aquella joven actriz que hacía que perdiera la cabeza. Carla Millán había empezado haciendo pequeños papeles en series de televisión, en los que cada vez mostraba más centímetros de piel, y últimamente se había puesto de moda hasta tal punto que ya no había película nacional en la que no apareciese. Marcos coleccionaba todo lo que salía sobre ella en los medios de comunicación y tenía todas sus escenas guardadas en una carpeta de su escritorio. Sólo con pensar en algunas de ellas, la sangre de todo su cuerpo se reunía en un único punto.
Salió de casa antes de lo habitual, con las monedas ya preparadas en la mano. En cuanto llegó al kiosco localizó la portada sin esfuerzo. Allí estaba ella, cubierta únicamente con unas cintas de colores que se entrelazaban alrededor de su cuerpo. La expresión de su cara mostraba dulzura, inocencia y sus ojos oscuros parecían perforar directamente el alma de Marcos.
Se sentó en un banco de madera, unos pocos metros más allá, y retiró con prisa el plástico que envolvía la publicación. Consultó el índice y pasó las páginas violentamente hasta llegar a la número dieciséis. Sintió que le faltaba el aire, se ahogaba, aquello era demasiado. Aquella era, sin duda, la sesión de fotos más provocativa que había hecho hasta el momento. Marcos ya conocía previamente cada centímetro de su cuerpo, lo había visto varias veces en la pantalla gracias a la última película que había protagonizado, pero aquellas imágenes eran realmente espectaculares. Estaba preciosa, realmente perfecta. Parecía una diosa.
Marcos se dio cuenta de que llevaba varios minutos con la boca abierta cuando una gota de saliva le cayó sobre la mano. Sacudió la cabeza para volver en sí y pasó a la siguiente página. Allí, una pequeña entrevista acompañaba a otra tanda de fotografías de la actriz y abajo del todo, en enormes letras rosa chicle, una pregunta que paralizó el corazón del muchacho. Un calambre le recorrió la columna y sus ojos se abrieron hasta límites casi imposibles. “¿TE APECE CENAR CON CARLA MILLÁN?” ¡Pues claro que le apetecía! ¡Menuda pregunta! Marcos se imaginó la escena: Carla y él, sentados en un reservado de un restaurante. Ella, hermosa, como siempre. Apenas habían empezado a comer cuando el pie de ella comenzó a acariciar su pierna, subiendo cada vez más. A los pocos minutos los dos, cogidos de la mano, abandonaban el local apresuradamente para subirse a taxi que les conduciría al hotel de la actriz…
El muchacho de pronto comenzó a sentir que la temperatura de su cuerpo empezaba a subir. Abandonó aquellos pensamientos, asumiendo que los retomaría más tarde, cuando se encontrase en la intimidad de su habitación, y continuó leyendo el artículo de la revista. Para participar en el concurso sólo había que seguir la página de la revista en Facebook (cosa que ya hacía desde mucho tiempo atrás) y rellenar un formulario que habían colgado para la ocasión. No se lo pensó ni un momento. Sacó su iPhone y entró en la red social. El formulario era sencillo (datos personales, email…) menos la última pregunta “¿Cómo conquistarías a Carla?”. Tras reflexionarlo durante un rato, finalmente escribió palabras cargadas de admiración, deseo y amor.
Los días siguientes estuvo nervioso, más enganchado de lo normal a su teléfono móvil. Tenía que ganar, aquella era su oportunidad de conocer personalmente a su diva, a la diosa que protagonizaba cada uno de sus sueños. Y ¿por qué no? De conquistarla. Admitía que era muy difícil, pero no imposible. Carla tenía un año menos que él y sabía de buena tinta que en ese momento no tenía novio. Además, él no estaba nada mal. ¡Era su oportunidad!
En ese momento sonó su teléfono. Era un número muy largo, como de una centralita. Contestó con las manos temblorosas y cuando escuchó su nombre completo apretó el puño que tenía libre. ¡Había ganado! ¡Iba a cenar con Carla! ¡Iba a conocerla! ¡Por fin! Marcos contuvo la euforia y trató de prestar atención a las indicaciones que le llegaban desde el otro lado de la línea. La fecha, la hora, el restaurante… Cuando colgó no pudo contenerse más y gritó. Gritó, saltó y besó uno de los posters que colgaban de la pared de su cuarto.

CONTINUARÁ…

8 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho, tenía ganas de volver a leer algo tuyo :) Espero que no tardes en subir la segunda parte ^^

    Un besotee

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    1. Gracias :) Sí, espero poder subirlo a lo largo de la semana :)
      Un beso

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  2. Me ha gustado leer de nuevo algo tuyo. Quiero la continuacion, seguro que se la liga!

    Besos

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    1. Yo también echaba de menos ponerme a escribir :)

      Un beso

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  3. Vaya vaya... ¡este chico está de suerte! ajajajajaja Será Carla tan ideal como él "la guarda" en su imaginación?? tchan tchan...

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  4. Me esta encantando y quiero mássss, quiero el desenlace yaaa :)
    Que nos has dejado en lo más interesante...

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    1. ¡Gracias! :D Ya tienes el final en la siguiente página :P A ver qué te parece...

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