domingo, 5 de febrero de 2012

¡Desaparece! [CAPÍTULO 1]


¡Desaparece!
Capítulo 1
– ¡Mira! Seguro que aquel hombre ha venido a la ciudad para una reunión de trabajo. Después ha estado poniéndole los cuernos a su mujer, que se ha quedado en su pueblo, y no se había dado cuenta de que se le había hecho tan tarde. Ella le habrá estado llamando un montón de veces al móvil y a la habitación del hotel y ahora estará preocupadísima, pensando que le ha pasado algo porque es la primera vez que viene y no conoce la ciudad. ¡Seguro que hasta ha avisado a la policía! –relató Alexandra, señalando a un hombre vestido con gabardina y sombrero negro que cruzaba la calle corriendo con un maletín en la mano para, acto seguido, atravesar, a la misma velocidad, las puertas giratorias de un hotel.
– Sí, seguro –contestó Rafa entre risas desde el asiento del conductor–. ¡Hay que ver qué imaginación tienes, nena!
Alexandra se encogió de hombros y siguió mirando por la ventanilla del coche. Era viernes, estaba empezando a anochecer y chispeaba lo justo para que las calles estuvieran abarrotadas de vehículos. Los nerviosos conductores aporreaban el claxon y agitaban el puño mientras soltaban improperios a diestro y siniestro, culpando al resto de no saber conducir.
A Alexandra le divertía mirar sus caras: en cada una de ellas podía ver una historia diferente. Por ejemplo, el hombre con bigote y camisa desabrochada que conducía la furgoneta, que estaba parada en el carril de al lado, tenía prisa porque enseguida empezaría en la televisión su programa favorito y no quería perdérselo; por supuesto él jamás reconocería que estuviera enganchado a una telenovela romántica.
La chica del Mini negro de detrás, había quedado con un compañero del trabajo para cenar; era la primera vez que iba a su casa y no quería llegar tarde, tenía que causarle una buena impresión; además llevaba meses soñando con que aquello sucediera y deseaba que todo fuese perfecto. El hombre con traje que manejaba el monovolumen tenía que recoger a sus hijos de casa de su ex-mujer: ese fin de semana le tocaba tenerlos con él y no podía esperar más a que llegase el momento de estrecharlos entre sus brazos; estaba impaciente por verlos.
Y la mujer con la gabardina roja, de la moto que se iba colando por todos los huecos que encontraba, debía llegar a casa de su padre para que su hermano pudiera irse; siempre tenía que estar alguno de ellos con él porque era muy mayor y ya no se encontraba en condiciones de quedarse solo.
Alexandra retiró la vista de los conductores y se concentró en su propia imagen, reflejada en la ventanilla del coche. Tenía la cara redonda y unos enormes ojos que, dependiendo de la luz, se veían azules o grises. El pelo rubio le llegaba por los hombros, algo más largo por la parte de atrás, y el flequillo, de un tono más claro y peinado de lado, le cubría parte del ojo derecho. Su piel, clara y perfectamente lisa, no necesitaba ningún tipo de maquillaje. Únicamente se pintaba los ojos con tonos oscuros, lo que le daba una imagen algo dura. Sin embargo, al mirarla más de cerca, se podían apreciar unas traviesas pecas repartidas por su cara que le proporcionaban un aspecto dulce, inocente y algo infantil.
A sus diecinueve años, y a pesar de ser bastante baja, era de las pocas chicas de su clase a las que no le gustaba llevar tacones. Alexandra casi siempre vestía con pantalones pitillo, camiseta y zapatillas Converse. Normalmente se sentía a gusto consigo misma; sólo había algo de ella que no terminaba de gustarle: su nombre. Pensaba que era demasiado largo y que, además, no encajaba del todo con su personalidad, por eso prefería que la gente la llamara simplemente Álex.
Sonrió para sí misma y dirigió la mirada hacia el asiento del conductor. Llevaba saliendo con Rafa más de un año y eran completamente felices juntos. Se habían conocido años atrás en una fiesta organizada por un amigo común y, desde el principio, habían congeniado muy bien, aunque nunca se hubieran imaginado que iban a acabar siendo pareja. Tenían muchísimas cosas en común y hasta entonces no habían tenido ninguna discusión grave. Bueno… casi ninguna.
El chico sintió que ella le observaba y giró un segundo la cabeza para dedicarle una fugaz sonrisa. Era moreno, con el pelo corto, los ojos oscuros y una barba de dos días que le envolvía la cara. Además era bastante alto y delgado. Cuando Álex le miraba era incapaz de no sonreír, sentía que le amaba como nunca había querido a nadie antes y deseaba que aquello no terminase jamás. Presentía que, si nadie se lo impedía, podrían estar juntos durante toda la vida. Se entendían a la perfección y compartían planes y sueños para el futuro.
En ese momento, una musiquilla, que a Álex le pareció infernal, interrumpió sus pensamientos. Enseguida se dio cuenta de que lo que sonaba era el teléfono móvil de Rafa. El chico se cercioró de que la policía no se encontraba por allí cerca y, con cierta dificultad, sacó el aparato del bolsillo de su pantalón. Miró la pantalla y, acto seguido, dirigió los ojos hacia su novia que ya había leído el nombre de quien estaba llamando. La chica hizo una mueca, puso los ojos en blanco y se volvió hacia la ventanilla, apoyando la cabeza sobre la mano derecha y suspirando ruidosamente.



1 comentario:

  1. Y ¿quién era? jaja xD Esperaré a que esté el segundo capítulo completo! De momento está muy bien.

    Un saludo.

    ResponderEliminar

Seguidores

Seguir vía email

Páginas vistas en total