sábado, 19 de marzo de 2011

I was enchanted to meet you...


Erase una vez una hermosa princesa con cabellos rizados del color del trigo y unos preciosos ojos azules. A esta princesa lo que más le gustaba en el mundo era contar historias dándoles un ritmo country-pop.

Un día, hace más o menos tres años, una chica escuchó cantar a la princesa y se enamoró instantáneamente de su voz. Como en el país dónde vivía esa chica la princesa no era casi conocida, decidió utilizar los medios disponibles para acercarse más a su música. Compró todos sus discos y poco a poco fue entendiendo por primera vez en su vida lo que significaba tener un ídolo. Empezó a sentir una extraña pero preciosa conexión con la princesa, un sentimiento que jamás había experimentado antes con ningún otro cantante, actor ni deportista. Al escuchar sus canciones era como si la princesa la conociese mejor que nadie y a veces fuese la única que realmente entendía lo que ella sentía.

La chica empezó a soñar con poder ver a la princesa algún día cantando en directo pero ella nunca se acercaba lo suficiente a su país. Sin embargo, un par de años después, la princesa anunció que iba a hacer una gira mundial. La chica empezó a mirar fechas y billetes de avión; esta vez no iba a dejar pasar la oportunidad. Cuando la chica estaba a punto de comprar unos billetes para París, la princesa anunció que iba a dar un concierto en España. La chica no se lo podía creer y compró las mejores entradas sin importarle el precio, llevaba demasiado tiempo esperando aquello. Por aquel entonces ya sólo le quedaba esperar otros cinco meses y la tendría por fin allí…

Pero cuando un sueño se cumple, no entiende de pequeñeces, lo hace a lo grande. Unos meses después, gracias a Euroclub y a la maravillosa persona que tiene siempre a su lado ^^, la chica tuvo la inmensa fortuna de ganar un concurso para conocer a la princesa. Cuando se enteró se echó a llorar como jamás lo había hecho. No se lo podía creer.

El tiempo fue pasando y finalmente llegó el señalado fin de semana. El día antes del concierto, la chica ya tuvo la oportunidad de ver unos segundos a la princesa y que ella le firmara uno de los CDs. La emoción pudo con ella y de nuevo se echó a llorar sintiéndose la persona más feliz del mundo. Sabía que al día siguiente podría incluso hablar con ella, pero con esos pocos segundos ella ya se conformaba, ya era feliz. 

Tras una noche de insomnio llegó el gran día. Mientras subía y bajaba escaleras del Palacio de los Deportes de Madrid, le temblaban las piernas y las tozudas lagrimillas luchaban por escaparse de nuevo. La chica, junto con otras veinte personas, entró en una sala decorada con telas que cubrían las paredes, varios sofás y velas aromáticas. En una de las paredes había un cartel enorme con una foto de la princesa. Tras unos minutos de espera llegó ella, con un vestido azul marino con topos blancos, todavía muchísimo más preciosa de lo que parece en las fotografías…

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